viernes, octubre 09, 2009

Sekinah

Shekinah La presencia permanente de Dios en el Santuario era conocida por los israelitas como sekinah ; ó lo que es lo mismo, la Gloria de Dios. La forma de describir la Gloria de Dios la encontramos en las Sagradas Escrituras, las cuales nos dicen que es como un fuego abrasador; Exodo 24:17.

  Si tuviéramos que definir la Gloria de Dios diríamos que es el resplandor que emana de su persona, el aura cegadora de todas sus perfecciones, la cual anonada, abate, inspira temor, respeto y adoración por aquellos que la han experimentado como fue el caso del profeta Ezequiel o del Apóstol Pablo; Ezequiel 1:4,28, Hechos 9:3-6. Todos aquellos que la han experimentado han sido transformados, mudados en otra persona; el Apóstol Pablo es un ejemplo de ello.

"Pero aconteció que yendo yo, al llegar cerca de Damasco, como a mediodía, de repente me rodeó mucha luz del cielo; y caí al suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?. Yo entonces respondí: ¿Quien eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret a quien tú persigues. Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo. Y dije: ¿Que haré, Señor?, y el Señor me dijo: Levántate y ve a Damasco, y allí se te dirá todo lo que está ordenado que hagas. Y como yo no veía a causa de la gloria de la luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, llegué a Damasco. Y me aconteció, vuelto a Jerusalén, que orando en el templo me sobrevino un éxtasis. Y le vi que me decía: Date prisa, y sal prontamente de Jerusalén; porque no recibirán tu testimonio acerca de mí. Yo dije: Señor, ellos saben que yo encarcelaba y azotaba en todas las sinagogas a los que creían en ti; y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo mismo también estaba presente, y consentía en su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban. Pero me dijo: Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles." Hechos 22:6-11,17-21

  La sekinah se comenzó a manifestar de forma permanente residiendo entre los querubines del Arca del Pacto que Jehová mandó construir a Moisés, para después residir en el Templo que Salomón edificó años más tarde. Esta fue la manera de Dios hacerse presente en medio de su pueblo.

  La sekinah después de residir en el Tabernáculo entre los querubines y después de residir en el Templo que edificó Salomón, abandonó estos, para establecerse en cada uno de los que hemos creído en Jesucristo, pues todos aquellos que hemos creído en Jesucristo nos hemos convertido en templo de Dios como esta escrito: "¿Y que acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo." 2 Corintios 6:16 y por lo tanto también en los receptores de la sekinah . Ese fuego abrasador como era descrita la sekinah en Exodo 24:17, es el que el día de Pentecostés descendió sobre los que estaban reunidos en el aposento alto como nos dicen las Escrituras: "Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos" Hechos 2:1-3; y el que desde ese mismo instante comenzó a residir en cada uno de los que allí estaban reunidos.

  Bajo ese fuego es que el Apóstol Pedro predicó su sermón el día de Pentecostés ante una gran multitud, los cuales, a saber como tres mil, al oírle, se compungieron de corazón y se convirtieron. Este fuego de la sekinah es el que ha de residir permanentemente en nosotros y el que hemos de mantener vivo, el que también debemos buscar si es que aún no reside en nosotros, pues ese fuego es el que nos capacita y nos impulsa ha hacer lo que debemos, el que asimismo hace que otros sean compungidos de corazón y se conviertan en templos del Dios viviente donde este fuego de la sekinah venga a residir también.
"Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don que esta en ti..." 2 Timoteo 1:6

Vargas, J.C. (2009) Sekinah. Extraído el 9 de octubre de 2009 desde http://lluviasdebendicion.org/

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