viernes, septiembre 11, 2009

La Moneda Antigua


Un profesional recién graduado y desempleado despertó una mañana y revisó su bolsillo. Todo lo que le quedaba eran $10. Decidió utilizarlos para comprar comida y echarse a morir; ya que, no tenía la valentía de pedir limosna. Estaba tan frustrado por no encontrar empleo, por la gran recesión y por no haber nadie que le ayudara. Compró su comida y en cuanto se sentó a comer, un anciano y dos niños se le acercaron para pedirle que les diera comida, pues no habían comido en casi una semana. El profesional los miró. Vio que estaban tan flacos que se les notaban los huesos. Sus ojos se les había hundido. Con el último pedazo de compasión que le quedaba, les dio su comida. El anciano y los niños oraron para que Dios bendijera y prosperara al buen samaritano. Sin embargo, quisieron dejarle a éste una moneda muy antigua. El joven profesional les dijo: "ustedes necesitan esa oración más que yo". Sin dinero, sin empleo y sin comida, el joven se fue debajo de un puente a descansar para esperar la hora de su muerte.


Estaba a punto de quedarse dormido, cuando vio un viejo periódico en el piso, el cual el viento le daba llamando su atención. Lo levantó y de repente leyó un anuncio para los que tuvieran monedas antiguas que las llevaran a cierta dirección. La curiosidad mató al gato. Por eso, el joven decidió ir a ese lugar con la moneda que había recibido momentos antes a manos del anciano. Cuando llegó al sitio, le dio la moneda al propietario del lugar. Este al recibirla y verla, comenzó a gritar mientras sacaba un gran libro para mostrarle al joven graduado y desesperanzado, una foto. Se trataba de la misma moneda que éste había traído cuyo valor era de 3 millones de dólares. El joven estaba muy emocionado mientras el propietario le dio una ficha bancaria por los 3 millones. El joven cobró el dinero y se fue en búsqueda del anciano y los niños.


Cuando llegó al lugar donde había dejado comiendo al anciano y los niños, éstos, ya no estaban allí. Le preguntó al dueño de una cantina cercana si los conocía; el cual dijo que no, pero alegó que el anciano y los niños le habían dejado una nota. Rápidamente, el joven la abrió pensando que averiguaría dónde encontrarlos. Sin embargo, esto era lo que la nota decía: "Nos diste todo lo que tenías, y te hemos recompensado con la moneda, firma: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.


1 Reyes 17:9-16; Mateo 25:21



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