sábado, julio 04, 2009

Yo quiero frutos


El árbol de Olivo no es un árbol atractivo por si mismo, pero los orientales ven en el muchos encantos. Su tronco corto, de corteza retorcida, de aproximadamente seis metros cuando alcanza su máxima altura. En España le dan un corte en el centro para que no crezca muy alto y así poder recoger su fruto, dan la impresión de dos brazos extendiéndose hacia el cielo. Sus flores blancas y pequeñas, sus hojas de color verde oscuro mate dan un lustre plateado a la luz del sol, lo que hacia que el árbol pareciera hermoso para las gentes de los tiempos bíblicos. El profeta Oseas dice: "Se extenderán sus ramas, y será su gloria como la del olivo, y perfumará como el Líbano" Oseas 14:6, David dice respecto a si mismo: "Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios..." Salmo 52:8, el creyente es como el olivo que a la luz del Sol de Justicia es hermoso.

El fruto del olivo es de color verde amarillento y sabor algo amargo, cargado de aceite. Las raíces, se hunden muy profundamente en el suelo rocoso lo que hace de el un árbol firme
Deuteronomio 32:13, así el creyente a de agarrarse de Cristo la roca para estar firme. El olivo joven no lleva fruto hasta después de siete años de plantado y no es sino hasta los catorce o quince años que alcanza su madurez y da fruto por siglos. Con el paso del tiempo los frutos se aumentan en nosotros los creyentes, frutos que abundando en nuestra cuenta nos harán gozar por la eternidad. Las viejas raíces dan frecuentemente vástagos nuevos y robustos, se espera que cuando se llega a la madurez demos también vástagos que son tipo de los nuevos creyentes, ejemplo son los ancianos dentro de la congregación.

Cuando el fruto esta listo para su recolección se procede a golpear con un palo las ramas para hacer caer a tierra el fruto, así Dios permite que nos den golpes en términos espirituales para que caigamos a tierra, pues a veces estamos muy altos, muy altivos. Dios que es un Dios de todo saber y conocimiento, como nos ama, permite esos apaleamientos para que no nos dañemos y nos perdamos. Dios prepara esos palos o golpes para que nos rindamos a el y por nosotros mismos nos humillemos, reconociendo nuestra condición. La Palabra viene a veces como bálsamo, otras veces viene aceitada y otras veces viene para herir, pero gloria a Dios por Jesucristo y su Palabra
Hebreos 12:5,6 "Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; por que el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo".

Después de la recolección, el fruto es llevado al
"molino" o "prensa de aceite" para ser machacado por una piedra, en otros lugares el fruto es pisoteado hasta ser extraído el aceite. Un sólo árbol puede producir al rededor de ochenta litros de aceite. Nuestro Señor Jesucristo fue literalmente machacado, molido por amor a nosotros, pues "GETSEMANI" significa "prensa de aceite" o "molino de aceite" Mateo 26:38,39, Isaías 53:11 nos habla acerca de Jesús: "Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos". Nosotros también vamos a ser metidos en la prensa de aceite, pues en la prensa de aceite somos transformados, en la prensa perdemos nuestra forma original (nuestro carácter, nuestra mente, nuestro corazón, nuestros sentimientos). Dios desea poner sus sentimientos en nosotros. Hay procesos duros, pero necesarios. Recuerdo uno de esos procesos en mi vida de joven soltera, cuando Dios comenzó a demandar de mi vida algo más, cuando me decía que lo quería todo.
Estando una tarde en mi habitación, mientras escuchaba un mensaje grabado comencé a llorar. Escuche la voz del Señor que me decía que ya no le pertenecía a mi madre sino que le pertenecía a él
Salmo 5:10,11.

Estando estudiando, sentada frente a el ordenador del Instituto donde estudiaba, el Señor nuevamente me hablo y me dijo:
"Si yo vengo y te pidiera cuentas de lo que has hecho para mi, que me has de presentar, un diploma de secretaria ejecutiva o almas que has ganado para mi".
Fue allí donde donde tomé la decisión de hacer la voluntad de Dios y de cesar mis estudios. Por supuesto Dios sabe que cosas nos pide a cada uno.

Aún Dios sigue haciendo demandas, a veces como a Abraham, nos pide un hijo o hijos, a otros carreras, a otros posiciones, pero sea lo que sea, debemos obedecer la voz del Señor aunque nos parezca difícil, son procesos duros pero necesarios para nuestras vidas. Seriamos ingratos si nos negásemos a sus reclamos
Jueces 9:9, él nos pide todo o nada.

Finalmente cuando el fruto del olivo es machacado y ha perdido su forma original, se convierte en un preciado liquido que sirve para ungir, para sanar, para dar sabor. Hermano (a) conviértete en una bendición. Dios nos ha escogido para que demos fruto, para que nuestro fruto permanezca. El desea bendecirnos con toda bendición espiritual y que seamos bendición a otros. Ríndete a él y veras su gloria. El no reparara en darte lo que tiene para ti, conforme a sus riquezas en gloria. El nos ha elegido para sí, no nos hemos elegido nosotros a nosotros mismos
Juan15:16.

Amado hermano (a) ¿quieres frutos en tu vida, cual olivo verde y hermoso? solamente tienes que dejar que Dios procese tu vida como es procesado el olivo. Ríndete sin rehusar el proceso de Dios.


Vargas, J.C. (2009) Yo quiero frutos. Extraído el 4 de julio de 2009 desde http://lluviasdebendicion.org/

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